martes, 21 de julio de 2015

La Joya

Hoy toca desenterrar los recuerdos, urgar en la memoria y proyectar la consciencia a otro espacio donde todo era posible el agua cristalina y las sonrisas inocentes.

Me escapaba antes de mis obligaciones en mi bicicleta al llamado de mi ser para jugar y saborear la vida y sentir la libertad aunque fuera por unos instantes. Entrar y tomar aire el combustible necesario para salir y sumergirme nuevamente en el olvido aunque suene paradójico por que estamos en el mundo del revés.

Ya no queda nada de esa joya, en su lugar hay una fábrica. Siento pena por los que no la conocieron pero aún más por los que si y la olvidaron o la sustituyeron en su memoria por joyería barata de imitación, esa que al principio parece reluciente pero con el paso del tiempo se torna opaca como sin vida, tan triste como una flor de plástico.

Es que no me resigno, no puedo concebir un mundo sisn sus joyas, niños sin risas y tantos adultos muertos en vida, ese no es mi mundo.

Por eso comienzo hoy por desenterrar lo que tambien olvidé para recordar lo que mañana viviré: un mundo por el que valga la pena morir y una vida que valga la pena vivir.


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