miércoles, 28 de febrero de 2018

La imperiosa necesidad de saber la verdad



Nada que valga la pena se construye sobre mentiras y no hay nada más que abunde en el mundo actualmente que la mentira. Herman Hesse decía en Demian "Quien quiera nacer debe destruir un mundo" y si nosotros queremos vivir en un mundo nuevo, uno justo, hermoso y digno de ser habitado por nuestros hijos y nietos, debemos destruir la mentira. Empezando por las mentiras que nos decimos a nosotros mismos.

Esas mentiras son un trago bastante amargo. Reconocer en nosotros mismos la propia estupidez no es la mejor forma para dejar de serlo, !Es la única¡. Pero después del trago amargo viene la luz de la consciencia. Reconociendo la mentira interna es posible enfrentar de mejor manera la mentira exterior puesto que podremos elevarnos por encima de nuestros paradigmas y arquetipos (la caja) y tener una visión más amplia de los acontecimientos.



Comprendiendo el por que y con la valentía de desafiar nuestros propios condicionamientos y poniendo en tela de juicio lo que creemos es la verdad. Haciendo un revisionismo de nuestra propia historia, podremos hacer después un revisionismo de la historia del mundo, convirtiendonos en investigadores y dejando de ser sólo espectadores sin cuestionar si quiera la información que nos llega del exterior por el medio que sea.




No nos puede dar igual la verdad que la mentira por que podríamos estar convirtiendo en verdugos a las victimas y a las víctimas en verdugos y sin saberlo estar contribuyendo a la injusticia. Conviene de vez en vez hacer una recapitulación de nuestra existencia para saber de donde venimos en donde estamos parados y hacia donde vamos, lo mismo pasa con la historia, haciendo un revisionismo histórico, es un derecho y una obligación. Desde el presente se puede cambiar el pasado y el futuro, simplemente por el hecho de expandir nuestra consciencia.




Algo que en el pasado creímos que ocurrió de cierta forma por ciertas causas y con cierto resultado puede que no haya sido así como nos lo contamos ¿Cuanto de interpretación nuestra tiene ese hecho? ¿Cuales de nuestros filtros aplicamos para ver tales acontecimientos?. Puede que en ese momento hayamos hecho lo mejor que creíamos y lo que nuestra consciencia nos permitió (o inconsciencia) pero como seres humanos tenemos la capacidad de aprender de nuestros errores, pero primero habría que reconocerlos como tales, si no, no se podrían valorar como experiencias adquiridas. Igual o más importante aún es el perdón que nos libera y nos permite seguir avanzando. El primer acto consciente, el perdon a uno mismo.

No creo que sea verdad ese cuento de que hasta cierta edad perdemos esa capacidad de aprendizaje y de asombro, quizás los muertos si la pierdan, pero le estoy escribiendo a los vivos. Con voluntad todo es posible.







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