domingo, 13 de diciembre de 2015

Mensaje

Hay recuerdos que te marcan, cuando rebobinas la consciencia y se detiene en aquel instante en que todo parecía detenerse y en el que encontraste las respuestas que te dieran la serenidad necesaria para continuar caminando por un sendero lleno de espinas.

Olvidamos tanto en ocasiones que estamos en todo menos donde deberíamos estar, olvidamos momentos, personas, enseñanzas y nos olvidamos a nosotros mismos.

¿Quien podrá entonces sanar tus heridas condenadas a sangrar en un constante olvido cayendo una y otra vez en el pozo de la desazón? ¿Quien no lo hará si no tú?





Transmutando esas heridas en cicatrices que atestigüen que has logrado convertir el conocimiento en sabiduría.

Se que hoy pareciera que la vida te exige demasiado, pero no lo haría si no creyera en ti, si no tuviera la certeza en que lo lograrás. Se que todo parece por momentos un caos, pero recuerda que es un orden que aún no comprendes, pero lo harás, cuando estés listo.

Hay recuerdos que duelen ¿pero que es lo que has aprendido de ellos? ¿Hay algo pendiente, algo que aún no has soltado?

En el entendimiento y compresión encontrarás el bálsamo para esa herida, entenderás que la respuesta siempre estuvo cerca y bastaba con extender la mano para acariciar el perdón.

No estoy aquí para darte falsas esperanzas y para que creas en mi, estoy aquí para que creas en ti.


Hoy estoy aquí por que te recordé, por que vi tu sonrisa llena de alegría, por que recordé tus ojos llenos de vida y esperanza, visité el mundo que construiste con tus esfuerzo para nosotros. Así que de cierta forma te estoy devolviendo el favor ¿que más podría hacer por ti después de todo lo que me has enseñado?

¿Y tú lo recuerdas?









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